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Coronavirus: ¿Será posible que todos tengamos la vacuna?

Coronavirus: Se espera que al principio que no sea posible para todos

Hoy a 16 de abril, ya casi toda la humanidad sabemos que es el coronavirus (covid-19) y lo que está causando a nivel mundial. Muchos paises entre ellos España, anuncian avances sobre la vacuna del coronavirus, y es muy probable que sea cierto, y que en un periodo más o menos lejano encuentren la vacuna a esta dichosa enfermedad.

Pero al mismo tiempo, los expertos se hacen una pregunta, y es que cuando la vacuna finalmente esté a disposición, ¿Seremos capaces de producir en cantidades industriales? ¿Seremos capaces de repartir la vacuna en todos los sitios? ¿ llegará a toda la población sin importar la clase social, religiosa o económica que tengas?

Existe un artículo publicado hace poco por la revista Nature, Roxanne Khamasi en la que podemos encontrar la preocupación de muchos investigadores ante estas preguntas. Ya que en el aire se encuentra la afirmación de que podría «ser físicamente imposible» suministrar esta vacuna para todos, subrayando que los países más ricos comprarían más dosis dificultándoles la compra al resto.

Por eso es necesario la unión de todos nosotros, para que nadie se quede atrás en esto, es verdad que ya muchas empresas privadas o personas con mucho poder, están invirtiendo grandes sumas de dinero para conseguirlo, pero hay que saber diferenciar y intentar que esto sea para todos en el periodo de tiempo más corto.

Se espera que la vacuna contra el corona virus podría estar lista en un año o año y medio , así que debemos estar preparados para afrontar lo que nos queda , y ver como transcurre todo pensando en positivo y distrayéndonos con la técnologia.

¿Y el resto de vacunas?

En la actualidad desde pequeños ya disponemos de ciertas vacunas, casi obligadas a inyectarnos para poder superar a todos los virus que tenemos a nuestra disposición.

Además, hay que tener en cuenta que los recursos destinados a combatir el coronavirus deberán equilibrarse con los que ya se dedican a otras vacunas. Hoy, por ejemplo, se producen cientos de millones de dosis de vacunas contra la gripe cada año, y esa producción podría incluso ser mayor en caso de una alta demanda.

Sin embargo, según David Heymann, especialista en enfermedades infecciosas que encabeza un panel que asesora a la Organización Mundial de la Salud (OMS) sobre emergencias como la pandemia COVID-19, si miles de millones de personas necesitaran un nuevo tipo de vacuna contra el coronavirus, y las empresas siguieran produciendo las cantidades habituales de vacunas contra la gripe, el sarampión, las paperas, la rubeola y otras enfermedades, podría llegar a haber una grave escasez de producción.

La propia OMS afirma estar trabajando en un plan para garantizar la distribución equitativa de las vacunas, pero los expertos creen que no está nada claro cómo esa garantía se podría hacer cumplir en la práctica. Basta con fijarse en lo sucedido en muchos lugares del mundo con los suministros sanitarios (respiradores, guantes, mascarillas, equipos de aislamiento individual), que han sido incautados por gobiernos o acaparados por particulares, para hacerse una idea de lo que nos espera con las vacunas, cuando lleguen.

Las restricciones de suministro, tanto físicas como políticas, son una «gran preocupación», afirma Seth Berkley, que dirige GAVI, la Alianza de Vacunas, una organización público-privada sin ánimo de lucro con sede en Ginebra y que tiene como objetivo aumentar el acceso a las vacunas en todos los países del mundo.

No todas las vacunas son iguales

No todos los tipos posibles de vacuna, explica el artículo, necesitan las mismas infraestructuras de producción. Si se tratara de una simple versión debilitada del coronavirus, o de alguna parte de la proteína superficial que utiliza para infectar, o de una secuencia de ARN o ADN inyectada dentro de una nanopartícula o de otro virus, sería necesario cultivar las células en cubas y utilizar máquinas que puedan sisntetizar ARN o ADN.

Sin embargo, si se tratara de formas inactivadas del virus SARS-CoV-2, lo que supondría manipular el virus completo, podrían ser necesarias instalaciones con certificación de nivel 3 de bioseguridad, que son muy costosas y escasas. Y eso podría convertirse en un auténtico «cuello de botella».

¿Cómo garantizar que los gobiernos y las empresas del mundo inviertan dinero suficiente ahora para que las vacunas puedan fabricarse rápidamente en 2021? Según la Coalition for Epidemic Preparedness Innovations (CEPI), un fondo con base en Oslo lanzado en 2017 como una alianza global para financiar y coordinar vacunas durante epidemias, se necesitarían por lo menos 2.000 millones de dólares para ayudar a fabricar las vacunas candidatas y fabricarlas para ponerlas a prueba en ensayos clínicos. Y hasta ahora, los diferentes gobiernos han prometido 690 millones. Harían falta, pues, más de mil millones adicionales para fabricar una vacuna exitosa contra el coronavirus, y muchos miles de millones más para ayudar a las empresas a aumentar su capacidad de fabricación.

El problema de la distribución

«Pero incluso si se fabrican muchas vacunas -prosigue el artículo- parece que no hay forma de obligar a los países a compartirlas. Durante la pandemia de influenza H1N1 en 2009, Australia fue uno de los primeros en fabricar una vacuna, pero no la exportó de inmediato porque primero quería vacunas para sus ciudadanos, dice Amesh Adalja, del Centro Johns Hopkins para la Seguridad de la Salud en Baltimore, Maryland. ‘La mayoría de los países tienen leyes promulgadas que permiten al gobierno obligar a los fabricantes a vender en el país, y no veo que esto cambie'».

Según la CEPI, no existe aún un acuerdo de principios, ni reglas concretas para un sistema de asignación equitativa incorporado a los contratos que puedan aplicarse de forma consistente. Y tampoco existe una entidad global que sea responsable de ordenar, pagar y coordinar la fabricación y distribución de vacunas a escala global. Para CEPI, «este es un desafío que los gobiernos, los líderes mundiales en salud y los reguladores deben abordar de manera urgente y colectiva mientras continúa el desarrollo de la vacuna para COVID-19». Durante el brote de H5N1, los estados miembros de la OMS adoptaron una resolución que garantizaba el justo reparto en caso de una pandemia de influenza. Pero esa resolución no se aplica en el brote actual de coronavirus y es muy poco probable que un acuerdo similar pueda estar listo para la Asamblea Mundial de la Salud prevista para mayo.

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